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“Hay gente que tiene todas las partes del cuerpo y se limita”
#MujeresQueInspiran

Dolor
“Recuerdo muy bien que regresé a Pitalito, a donde mis papás, el 25 de noviembre de 1998. Días después trasladaron a mi papá al municipio de Salado Blanco. Y nos fuimos todos a pasar la época decembrina en familia. El 21 de diciembre llegamos y el 25 empezó la toma guerrillera, que estrenó la modalidad de cilindros bomba. Fue bastante fuerte, 200 guerrilleros contra 15 policías. Estábamos viendo una película en la estación… Y hasta las 11:30 de la noche, dos horas después, empezamos a buscar ayuda para poder salir de la estación.

Mi mamá dejó a mis dos hermanas chiquitas en el hotel -una de 40 días y la otra de cinco años- y nos fuimos al puesto de salud a pedir ayuda, pero lo habían saqueado antes para sus heridos. Solo hasta el otro día recibí ayuda, me sacaron en helicóptero a Pitalito y, por la gravedad, me trajeron a Bogotá en un avión de la policía. Estuve cuatro días en coma inducido, tratando de salvar la pierna, pero lastimosamente me dio gangrena. Los órganos vitales estaban afectados y las ocho trasfusiones de sangre se fueron para los pulmones. Tenía 10% de probabilidades de vivir. No había nada qué hacer”. Una opción era la amputación, “pero a mi mamá le dio muy duro firmar esa autorización pues si bien por vanidad de una pierna no iba a permitir que su hija se muriera, también era cortarle las alas a su hija tan activa”. Y así Lina Marcela Ortiz se despertó a una nueva realidad que tal vez a los 13 años no alcanzó a dimensionar en toda su magnitud.

Tras seis meses en muletas y con el miedo a ser rechazada regresó finalmente al colegio. “Uno de los mayores temores que uno tiene es el de la aceptación”. Afortunadamente en el colegio y en la universidad la acogieron bien, “pero aun así me daba pena mostrar la prótesis. Hasta el año pasado tomé la decisión”.

Acogida
“El proceso de aceptación es fundamental. Por ejemplo, yo tenía miedo de meterme a una piscina sin mi prótesis, que me vieran. A pesar de la aceptación de otros, no me atrevía a mostrar mi prótesis”.

Ser acogidos por otros es fundamental para todo en la vida. Eso es algo que tiene muy claro Lina y lo entiende como un elemento clave para la rehabilitación. “Ser acogido, aceptado, construye o destruye a una persona; que lo acepten a uno como es”, en lo cual ha jugado un papel fundamental su esposo y, de adolescente, su madre.

En relaciones anteriores "notaba que se avergonzaban de salir conmigo y empecé a mitificar la prótesis, no la mostraba". Pero la verdad es que todos tenemos nuestras incapacidades, ya sean físicas, mentales o derivadas de estados emocionales difíciles, crisis de todo tipo. Y por eso Lina insiste en que, de alguna forma, todos los que la aceptaron fueron definitivos en su proceso de recuperación e insiste en que “el entorno es muy importante para todo en la vida”.

Disciplina
Desde niña su mamá la llevó a hacer danzas y gimnasia rítmica, disciplinadamente. No importaba a dónde fueran, allí le conseguían las clases. Como hija de policía, Lina recorrió muchas partes del país por cuenta de los traslados de su padre. Sin saberlo, esas sesiones moldearían su determinación y carácter, su persistencia.

“La disciplina da rendimiento, lograr la meta que uno tiene en la vida, porque los logros no se improvisan. Cada uno tiene un sinnúmero de esfuerzos y la disciplina es la base, sin ella es imposible”. Y no se refiere exclusivamente al atletismo, sino a todos los aspectos de la vida.

Paso a paso
“Siempre me dieron prótesis muy básicas. Y eso hizo todo difícil porque es como enseñar a un niño a caminar, pero mal. Si desde el día 1 me hubieran dado una buena prótesis yo estaría caminando mucho mejor hoy. Conseguir el reemplazo de las prótesis no era fácil, a pesar de que siempre he luchado por todo, por estudiar. Me decían que yo pedía mucho, que ya era un lujo tener una prótesis, pero siempre les dije que no era un lujo poder caminar.

Y tal vez de los traumas más grandes ha sido ese: cada vez que tenía que ir a pedir un cambio de prótesis era muy complicado; no le hacen a uno la vida más fácil. Por eso llevo una fundación en el corazón, United for Colombia, que me dio una mejor prótesis que me mejoró la calidad de vida en la universidad, donde tenía que subir seis pisos por las escaleras”.

Carreras
“Yo camino, no puedo correr en las carreras, justamente por la prótesis. Es mi sueño tener una prótesis para poder correr, que son muy costosas. ¿Cómo empecé? Fue precisamente por ese cambio de marzo pasado: la directora de la fundación me dijo que ya era hora de que usara bastante la prótesis pues a mí me duraban siente años, mientras el promedio de vida útil es de tres. Y era cierto, yo no caminaba, no hacía nada. Me propuso entrenar para hacer los 10k de la maratón Marine Corps, en Washington, Estados Unidos y le dije que cómo lo iba a lograr si yo ni siquiera salía de la oficina a almorzar ni me movía 500 metros”.

Pero Lina tomó el reto. “¿Por qué no usar la prótesis ahora sí teniendo un muy buen pie para caminar? Con mayor amortiguación, con mejor calidad de vida empecé a mirar calzado cómodo y a entender cuál era el que me servía y me cansaba menos”.

Y claro, como nos sucede a todos, el entrenamiento también le ha traído dolores. “Cuando uno camina se demora mucho más y genera más dolor, producido por las peladuras entre el muñón y el socket. Solo disminuirán cuando tenga la prótesis de correr, porque el tiempo para recorrer la distancia ya será menor”.

De cero a 10
“En marzo del año pasado inicié el proceso arrancando de cero para ir a Washington. Como a todos los corredores, la víspera de la carrera fue un día teso”. Se enfermó, le dolía la garganta, fiebre. Y amaneció mal ese sábado. Eran 14 hombres y ella, todos paralímpicos. “Tomé antigripales y ya en la noche alisté la ropa, me había preparado mucho y entonces le prometí a Dios no decir groserías durante un mes si amanecía bien para la carrera… ¡Y amanecí perfecta!”.

Pero apenas arrancando empezó a llover, como pasa con frecuencia en unas carreras del otoño del norte. Los primeros 10k de su vida los logró en dos horas y 27 minutos. En la Marine Corps, a pesar de la lluvia, bajó su récord personal (RP) a dos horas. “Me había preparado para todo, menos para la lluvia. Tampoco me había preparado para la cantidad de subidas que encontré. Lograr la medalla fue increíble. Cuando el marine me la entregó, lloré”.

Inspiración

  • “Cuando hice mis primeros 10km me acompañó mi esposo. En el tercer kilómetro me quería retirar y él me dijo una frase que desde entonces guía mi propósito en la vida: camina por los que no pueden caminar”. Pero, además, esta vez le mostró que fue la única mujer con prótesis en hacer la carrera y parte de su plan ahora es dar visibilidad a las mujeres amputadas.
  • No hay que frustrarse por alguna adversidad que pueda encontrar en el camino. Hay que seguir intentando. Yo encontré la lluvia como un obstáculo, pero la superé sin llevar mi cuerpo al límite. Me había preparado, muy disciplinada todo el tiempo, un trabajo gigante, y lo iba a terminar”.
  • “Mentalmente, muchas veces quise desistir. Entrenaba en la semana y el domingo salía a caminar, lo cual me dejaba una peladura que me duraba hasta el jueves siguiente y me cuestionaba por qué estaba haciéndole eso al cuerpo; poco a poco las peladuras fueron menos, me adapté. En agosto una persona me atropelló con su bicicleta y me dio mucho miedo que le pasara algo a la rodilla sana y fuera a perder la carrera en Washington. Afortunadamente todo estaba bien y comprendí que no podía seguir enfocándome solo en la pierna con prótesis, sino cuidar la otra y todo mi cuerpo. El deporte me ha cambiado en la manera como me cuido”.
  • “Nunca he sido de redes sociales, pero empecé a subir fotos del entrenamiento a Instagram (@linita_march) y vi la reacción de la gente, cosa que nunca pensé. Muchos, amputados o no, me dicen que verme les ha servido de motivación o inspiración, inclusive para personas con amputaciones. Así encontré otro propósito porque nunca imaginé que subir una imagen o un entrenamiento fuera a generar tanta motivación”.
  • Entrenar, el deporte, está comprobado que contribuye a todos los procesos de salud. Siempre decía que no podía por la prótesis, pero fue el deporte el que me ayudó a quitar la espuma que la recubre, a mostrar el tubo, a ponerme shorts, a que no me importe ya mostrarme como soy, sin pena, sin temores”.
  • “Odio la palabra discapacitada, es despectiva pues esta amputación es solo una condición. Me frustra que quieran que yo sea así, como si no tuviera capacidades”.
  • “No me limiten, es lo que pido; la gente cree que uno no puede, pero no es así. Hay gente que tiene todas las partes del cuerpo y se limita. Creo que hay un momento indicado donde uno tiene que tomar la decisión solito”, dar un paso adelante. Avanzar.
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BLOGUERA
SOY ADRY GÓMEZ

Mi viaje lo disfruto desde mis pasiones. El diseño, la moda, correr, inspirar, amar, crear, equivocarme, soñar. Valorar lo que soy desde mi diferencia para entender y dar sentido a otros desde la creación de una prenda hasta una marca. Mi vida es una carrera en la que soy libre, enérgica, ligera, en la que me conecto con mi ser y fluyo cómo mi sangre y con ella mi creatividad y mis sueños. Y con los latidos de mi corazón doy vida a nuevas marcas para que juntos lleguemos a la meta. Amo crear y amo correr!!

BLOGUERA
SOY POLY MARTÍNEZ

Tengo ya los suficientes kilómetros en los pies para decir que correr es, ante todo, meditación en movimiento. Soy una corredora común y corriente, periodista y madre de dos. Con los tenis puestos, he logrado llegar a lugares increíbles, conocer ciudades y conquistar montañas. De paso, me ha ayudado a trazar mi propio camino en la vida. Entrenar es lo mío, compartir lo que sé del running y acompañar a otr@s a descubir las delicias de correr. Una maratón al año no hace daño, es mi lema. Mientras tanto, bienvenidas todas las 21k, 15k y 10k posibles.

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