¿Tienes alguna duda?
CORRER CON EL CORAZÓN

La imagen es idílica… Ella y Él, lado a lado, corren al mismo ritmo, al mismo paso, como en una danza flotante donde ambos avanzan, siempre con un pie adelante –sin sudar, sin despelucarse, sin mocos, sin tener la cara congestionada, sin conversaciones pendientes-, cual épica pareja digna de la más bella historia de amor deportivo y amor por el deporte. ¡Stop… stop… stop! Eso es para la foto, porque en la realidad correr con la pareja puede terminar siendo un capítulo inédito de Juego de Tronos si las parejas no tienen claro que una cosa es salir al troti-paseo juntos, relajados, y una muy diferente entrenar lado a lado. Claro, se puede y, como casi todo en la vida, tiene ventajas y complicaciones.

Personalmente, correr en pareja me encanta, básicamente porque ambos tenemos claro a qué vamos: a pasarla bueno, a entrenar lo mejor posible, a acompañarnos sin meterle rollo cuando uno va más lento, cuando el otro está inspirado, suelta el paso y toma ventaja. Y valoro esa sensación de estar acompañados en medio de calles de ciudades desconocidas, que se hacen familiares al compartirlas en pareja, pasarlas corriendo y repasarlas luego, en la conversación.

Y ahí está el primer beneficio de correr con la pareja: les gusta hablar del mismo tema, porque excepto entre corredores, hablar de tenis y ritmos, del material de la camiseta y geles, de intervalos y calambres, es tan sexy como oír a unos golfistas comentar –ellos casi siempre con frustración- cómo les fue en el campo.

He tenido el placer de compartir trotes y besos robados en cruces de calles; la dicha de “haber llegado juntos”, de salir bañaditos y arreglados para regresar felices y hechos un pegote; he disfrutado la rutina de seguir el mismo sendero, volver al mismo punto de partida, tomarnos el mismo café y relajarnos con la conversación o el silencio del después. También me ha pasado que ya no hay pareja y algunos hábitos buenos permanecen, mientras aquellas ampollas de la relación quedan atrás.

Para no quedarme en mi experiencia, hice una encuesta entre amigos, hombres y mujeres corredores, de esos que entrenan juiciosos, y aquí les comparto la perspectiva que dan:

D&Jk, la fórmula del éxito

Doris es una gran atleta, tremenda ejecutiva y el amor eterno de Juank. Los conozco hace ya como ocho años, los he visto correr al amanecer, entrenar para carreras y triatlón, con una presencia y fortaleza que los hace una de las parejas más estales en esto del running con el corazón al lado. Miren lo que dice ella:

“Madrugamos juntos. Lo mejor es que tenemos objetivos comunes, compartimos la fatiga, la felicidad, vacaciones en sitios interesantes, pero lo mejor de todo es que podemos ayudarnos y motivarnos mutuamente. Cuando el uno tiene pereza, el otro lo hala.

Correr juntos facilita que la pareja construya objetivos comunes en torno a un estilo de vida, que en nuestro caso es buscar retos que fortalecen más la relación; mantiene la relación viva por el reto que construimos en equipo. Los dos consideramos que, a través del entrenamiento o un estilo de vida en torno al deporte, correr juntos permite profundizar el conocimiento que tenemos de la pareja”.

Esa es, sin duda, una meta que todos quisiéramos lograr, pero no es tan fácil como se lee. Doris y JuanK han trabajado tanto o más su relación de lo que han entrenado sus músculos, respiración, corazón y mente. El running ha sido una herramienta, un camino.

Los expertos señalan que las personas que hacen deporte con su pareja deben acordar claramente las reglas de juego: no arrastrar a la calle o a la montaña (si hacen trail) los problemas que tiene en la casa; celebrar las capacidades del otro, respetar/apoyar sus debilidades; y establecer conjuntamente metas, tiempos y necesidades individuales, para que cada cual pueda desarrollar su capacidad sin que se convierta en una quejadera o cuenta de cobro de uno o del otro. Correr juntos no significa tener que salir a trotar como mancornas todos los días ni necesariamente aprovechar el espacio para hacer terapia de pareja o acabar con esos trotes solitarios que todos necesitamos.

Si lo que quieren es tener tiempo de calidad y cercanía con su media naranja, pero lo que él prefiere es sacarle el jugo a la corrida, van a tener problemas, porque una cosa es salir a trotar y pasear juntos y otra diferente, entrenar lado a lado.

Tengan en cuenta esta explicación científica de por qué al correr reaccionamos en diferente manera mujeres y hombres; por qué si el man está en silencio no quiere decir que esté “bravo” o “¿te pasa algo?” (¡sí, le está pasando a 5’:00” cada kilómetro y no puede ni hablar!); y por qué correr no debe ser la hora de conversar, aunque se digan palabras por el camino:

Expertos en la materia que han estudiado la química del cerebro de los corredores, explican que mientras el hombre que entrena produce más testosterona, lo que lo hace más competitivo y enfocado en esa sola tarea, las mujeres producen oxitocina, la mismita hormona del amoooor, la cercanía, el cuchi cuchi. Así, mientras ella quiere hablar, él corre en silencio y por eso tan sencillo es que es mejor hacer acuerdos previos para que el placer de correr no se torne en tortura, obligación, como paseo a ir a ver a las tías lejanas que viven en otra ciudad.

Entonces, si se queda callado, déjelo, el hombre está en lo suyo; si quiere hablar, espérese al estiramiento, al café del después; guarde ese espacio de comunicación para cuando van de regreso a la casa, mientras se bañan o para después de la siesta del después del después… (correr mejora la libido, el sexo: tomen nota).

Ma. Juliana, juntos y con distancia

María Juliana, una flecha para correr, pero pausada a la hora de reflexionar sobre correr en pareja: “Hace unos años hubiera dicho que ni loca porque la corrida es un espacio mío y de soledad para mí. Con el tiempo aprendí a correr en ‘equipos’ y le encontré el gusto y el valor a esa compañía. Hoy tengo la oportunidad de compartir lo que más me gusta hacer con mi pareja. Podemos compartir carreras, acompañarnos en los viajes, lo que nos ha ayudado a conocernos mejor. Sin embargo, soy una convencida que es muy importante continuar con esos espacios y corridas solos... Como quien dice, es un gran plan y privilegio compartir con la pareja la misma ‘pasión’, como lo es conservar el espacio y la soledad del corredor de fondo. Yo soy cusumbo solo y compartir este pedazo ha sido un reto, una enseñanza y un privilegio, más cuando mi pareja es mi coach”.

Hay algo de correr en soledad que también tiene su lado romántico. Lo que se puede convertir en una pesadilla es si en tiempo de running alguno quiere entrenar más fuerte o mejorar su marca y deja al otro parqueado, sin avisar, sin decirlo. Correr no puede ser un problema para la pareja. Además, es una disciplina individual así corramos rodeados por 50 mil personas alrededor. Acoplar el paso, ahí está la fórmula.

Iván, el mejor plan

Iván valora los días en que entrenaba en pareja. A él, un deportista de alto rendimiento, pero no tan buen corredor como su ex, todo el universo que rodea el deporte compartido le resulta “maravilloso, porque se comparte el gusto por una actividad que genera bienestar. Se comparten vistas a lugares de entrenamiento con paisajes hermosos… ¡es espectacular! Compartir las carreras también es una forma de descubrir sensaciones y opiniones de tu pareja que tal vez solo no descubres. Siempre fue bueno compartir el entrenamiento con esa persona, pero además existen cosas cómo la forma de vestir, de alimentarse, de descansar que se vuelven afines y mejora la relación. Compartimos el mismo entrenador y a veces teníamos diferencia de opinión sobre el plan, pero en ese momento descubres que a veces es necesario, estando en pareja, soltar al otro”.

Para no dar un mal paso en el running y trastabillar en la relación sentimental, otra clave es que el placer no se vuelva competencia. “Para ello hay que conocer claramente las motivaciones individuales, las limitaciones. En mi caso –dice Doris-, correr con él me ha llevado a tratar de ser mejor y poder correr más tiempo a su lado y que menos veces quede rezagada; me ha permitido fortalecerme y crecer corriendo”.

Lo mejor, finalmente, es probar, salir a correr juntos, tener una meta compartida y un proyecto en pareja. Por eso la Carrera de la Mujer ha abierto espacio para que todas corran con su pareja y así #NoCorrasSola.


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BLOGUERA
SOY ADRY GÓMEZ

Mi viaje lo disfruto desde mis pasiones. El diseño, la moda, correr, inspirar, amar, crear, equivocarme, soñar. Valorar lo que soy desde mi diferencia para entender y dar sentido a otros desde la creación de una prenda hasta una marca. Mi vida es una carrera en la que soy libre, enérgica, ligera, en la que me conecto con mi ser y fluyo cómo mi sangre y con ella mi creatividad y mis sueños. Y con los latidos de mi corazón doy vida a nuevas marcas para que juntos lleguemos a la meta. Amo crear y amo correr!!

BLOGUERA
SOY POLY MARTÍNEZ

Tengo ya los suficientes kilómetros en los pies para decir que correr es, ante todo, meditación en movimiento. Soy una corredora común y corriente, periodista y madre de dos. Con los tenis puestos, he logrado llegar a lugares increíbles, conocer ciudades y conquistar montañas. De paso, me ha ayudado a trazar mi propio camino en la vida. Entrenar es lo mío, compartir lo que sé del running y acompañar a otr@s a descubir las delicias de correr. Una maratón al año no hace daño, es mi lema. Mientras tanto, bienvenidas todas las 21k, 15k y 10k posibles.

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