¿Tienes alguna duda?
Urbanidad del corredor

Correr no es, evidentemente, ballet clásico ni esa delicada coreografía acuática de los Olímpicos, donde cada una lleva su moñito perfecto y la nariz pellizcada para que nada pase por ahí. El running tiene cero perfil de esgrima y ni asomo de equitación refinada con el caballo de doma dando unos pasitos para aquí y otros brinquitos para allá, en un baile de peso pluma a pesar de alcanzar 500 kilos. Tampoco es patinaje sobre el hielo y esos vestiditos de hada que se deslizan sobre la pista, y nada que ver con la gimnasia de piso y las cintas o lentejuelas con liviandad de mariposa. Para nada.

Al contrario. Correr es sudor, olores, nariz mocosa, caras incendiadas, tenis cascados, camisetas desjetadas (que tanto nos amañan) y cabezas despelucadas. No es una disciplina sexy, por decirlo de algún modo, ni representa el estado más depurado y fino de la humanidad que hace deporte, a pesar del paso y la belleza de los keniatas, con esos cuerpos largos, erguidos, orgullosos y brillantes. Aunque nos sintamos magnífico y se nos note, la verdad es que la mayoría de los mortales no lucimos muy bien corriendo.

Pero eso no significa que no existan unos protocolos mínimos, un pequeño manual de convivencia que le dé al running un toque de gracia a la hora de lidiar con las porqueriítas de los demás. Estuve en la Allianz 15k y revivír uno de esos temas de los que poco se habla, incómodos al correr y que hacen aún menos estético -por decirlo de algún modo- este deporte. Correr en grupo o en competencias exige tolerancia y demanda un poco de educación al corredor, urbanidad en movimiento.

Aquí voy:
  • Detesto al señor que escupe. Y digo señor porque por algún motivo los hombres producen más líquidos al correr o tienen menos pudor al expulsarlos. A las mujeres, por educación o condición, como que no nos pasa tanto, aunque el running y el ciclismo contribuyen a que uno mande al diablo muchos de los buenos modales que con tanto esmero nos inculcaron nuestras mamás. Pero si van a escupir, háganlo cuando tengan menos gente alrededor, hacia adelante, pero sin impulso de lanzador de jabalina. Sencillamente escupa justo ahí adelantico de sus pies para que no le caiga a nadie más. A nadie.
  • Me angustia el que va corriendo (otro caso de hombres) y pasa al lado o se queda ahí pegado al mismo ritmo de uno y mientras bufa, puja, gime, gruñe en una cosa que no sé si es preinfarto, si es show o si será que sirve para correr mejor y más bien lo intento en vez de maldecir mi mala suerte de tener que correr acompañada por “efectos especiales”. Aquí la solución es una rápida decisión: bajarle un poco al ritmo para que la locomotora siga su camino, pegarse un sprint para dejarla atrás o lanzarle una mirada de pocos amigos a ver si le baja el volumen. Si usted es la ruidosa, entienda que para mucha gente es francamente molesto y trate de ajustarse a las circunstancias.
  • Las mujeres somos menos ruidosas, pero ocupamos más espacio en la calle, no entiendo bien por qué. Muchas corren las carreras en línea horizontal, a veces por la mitad de la vía, parchando con dos o tres amigas sin reparar en que bloquean el paso a los demás corredores. El trotecito conversado es perfecto para la ciclovía, tal vez, pero no para este tipo de eventos. Si no soporta correr sin alguien al lado, que sea solamente una persona y preferiblemente orilladas al lado derecho de la vía para que otros puedan pasar. Y cuando alguien les diga “pista” o “paso”, déjenl@ seguir.
  • Además de escuchar su propio cuerpo y su propia lista de música (aunque no se recomienda correr enchufadas a nada), hay que escuchar a las personas y los avisos del entorno. Una gran falla en las carreras es ir totalmente alienado del mundo por cuenta de los audífonos. Es peligroso y aplica igual para entrenamientos o salir a correr en solitario por las calles. Siempre se debe estar alerta a los cruces, a llamados de atención, a avisos de otros o a las indicaciones del entrenador. Si quiere oír música, que sea por un solo oído y a un volumen medio o bajo.
  • Otro clásico de las carreras es la persona que decide parar en seco, ahí en la mitad de la vía, a amarrarse un zapato, a rascarse algo, a caminar un ratico, a tomar agua o un aliento. Si va a parar, váyase al trote hacia uno de los costados de la vía y súbase al andén. En una carrera muchos vienen con buen impulso, concentrados y la frenada en seco puede causar un accidente.
  • Lo último, pero no menos importante: hágase cargo de su propia mugre. El papelito del gel que se comió, la botella de hidratante o agua que se tomó, el kleenex que usó, lo que sea… Si no hay caneca a la mano, guárdelo en un bolsillo; si no tiene, en el brasier y luego lo bota a la caneca. En el mundo entero (pero no tanto en Colombia) el corredor que no cuida el entorno, agrede el medio ambiente, abusa de la naturaleza o simplemente es un cochinito corriendo a pierna suelta, está muy mal visto.
  • Si en una carrera toma agua o la bebida hidratante en un vasito, pero no la consume toda, bote el líquido de sobra a un lado de la calle, con cuidado para no mojar a nadie. El vaso o plástico arrójelo a la gran caneca dispuesta por los organizadores o donde vea que haya mayor concentración de envases desechados por otros corredores. No los bote por ahí en el camino: son un atentado para la seguridad de los corredores, causan resbalones, enredos y más de un accidente.

La urbanidad del corredor aplica esa máxima universal que reza: no haga a otros lo que no quisiera que le hicieran a usted.

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BLOGUERA
SOY ADRY GÓMEZ

Mi viaje lo disfruto desde mis pasiones. El diseño, la moda, correr, inspirar, amar, crear, equivocarme, soñar. Valorar lo que soy desde mi diferencia para entender y dar sentido a otros desde la creación de una prenda hasta una marca. Mi vida es una carrera en la que soy libre, enérgica, ligera, en la que me conecto con mi ser y fluyo cómo mi sangre y con ella mi creatividad y mis sueños. Y con los latidos de mi corazón doy vida a nuevas marcas para que juntos lleguemos a la meta. Amo crear y amo correr!!

BLOGUERA
SOY POLY MARTÍNEZ

Tengo ya los suficientes kilómetros en los pies para decir que correr es, ante todo, meditación en movimiento. Soy una corredora común y corriente, periodista y madre de dos. Con los tenis puestos, he logrado llegar a lugares increíbles, conocer ciudades y conquistar montañas. De paso, me ha ayudado a trazar mi propio camino en la vida. Entrenar es lo mío, compartir lo que sé del running y acompañar a otr@s a descubir las delicias de correr. Una maratón al año no hace daño, es mi lema. Mientras tanto, bienvenidas todas las 21k, 15k y 10k posibles.

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