¿Tienes alguna duda?
¿Y por qué correr?

Hay quienes creen que todos los corredores estamos huyendo de algo. Es como si ponernos los tenis, una camiseta y pantaloneta o leggings fuera un escapismo, una fórmula de buena presentación para poner tierra de por medio ante las situaciones complicadas de la vida. Les parece increíble que sea por placer.

Todavía me preguntan, ¿pero, por qué corre tanto? Algo así como, a dónde va en la vida, qué pretende, cuál es el punto, cómo le puede gustar… Al principio trataba de explicar, de contar las maravillas de un amanecer al trote, con el sol por entre los árboles y el reflejo en las hojas; los ruidos del día que empieza, los pajaritos que cantan y esa potente sensación de vitalidad, de estar estrenando calles y andenes, mirando el parque o la pista por primera vez. Yo misma como nueva.

Además del riesgo de caer en lo cursi o sonar medio loca, tipo Nueva Era-alineación de chacras-energía-runningayahuasca, me da la impresión, por la cara que pone quien preguntó, que la respuesta suena a chino aplicado. Por eso, hace años diseñé una frase directa, sencilla y sincera para explicar el porqué: corro porque tengo problemas. Sonrisa mía y silencio del otro lado de la conversación.

Todos tenemos problemas, pero eso ni es nuevo, ni tiene gracia, ni es el punto. El detalle está en saber cómo mirarlos. Con frecuencia, correr me permite organizar los míos, ponerlos en perspectiva sobre la vía por la que corro. Para mí, correr es meditación en movimiento. Un momento íntimo pues a medida que pasan los pasos y se calientan las piernas, la conexión entre mente y cuerpo permite que un asunto en la cabeza o en el corazón deje de ser un tema que brinca por todos lados y a cambio tome su justo sitio y medida.

Para no hablar en chino: el tiempo en el que salgo a correr se convierte en un espacio único de reflexión. Inclusive cuando estoy concentrada en hacer un entrenamiento de forma específica en vez de correr por correr. Tal vez con el balanceo o el golpe de mis pies sobre el suelo, esa maraca que es la mente sacude las ideas y separa las semillas de la polución emocional, del mugrecito existencial que a todos nos acompaña y suena por allá en el fondo como disco rayado.

Correr da estado físico, cierto, pero lo que más da es estado mental. Ayuda a perder peso, pero más aún para soltar la carga de ideas negativas que a veces nos acompaña; disuelve el exceso de dudas, de pre-ocupaciones. Permite estar fit donde es realmente importante: ahí donde no se ve pero nosotras mismas lo notamos. Con el tiempo, otros lo sienten también. Tan bien que nos luce.

Además de fortalecer huesos y músculos, correr tonifica la determinación y afina la voluntad. También me ha mostrado la maravilla de cuerpo que tengo, aceptándolo tal y como es, independientemente de si corro más o menos rápido, si me costó más trabajo hoy que ayer. El cuerpo es increíble, siempre dispuesto a llevarnos hasta nuestras metas, algunas veces dándonos alertas para reducir el paso o alentándonos a cambiar nuestro ritmo existencial. Correr me ha dado mayor conciencia sobre el trato que yo misma me doy.

Ahí aparece otra cuestión, por lo general planteada por las personas que nos quieren: ¿si se está cuidando las rodillas? ¿No estará abusando? ¿Ha averiguado cómo debe correr para no tener lesiones? ¿Está comiendo bien? Agradezco esa lista de chequeo periódica, porque a los corredores lo que más nos importa es tener un buen cuerpo –no una talla, no unas medidas, no un espejismo- para correr más y sentirnos mejor. Entonces, cuidarnos es una feliz decisión.

Correr aumenta la capacidad pulmonar, pero lo vital está en que oxigena nuestra mente, la forma de ver nuestro entorno, lo que pensamos y sentimos. Allí está otra poderosa razón para poner los pies sobre la tierra: salgo a correr pero en realidad voy a darle una vuelta a mi propio mundo, a buscarme por el camino para regresar a la casa ubicada, reconectada conmigo misma, energizada. Sudada, con los tenis un poco más sucios, pero la mente más limpia. Correr es un placer, lo juro de corazón: siempre que lo hago llego mejor de lo que salí.

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BLOGUERA
SOY ADRY GÓMEZ

Mi viaje lo disfruto desde mis pasiones. El diseño, la moda, correr, inspirar, amar, crear, equivocarme, soñar. Valorar lo que soy desde mi diferencia para entender y dar sentido a otros desde la creación de una prenda hasta una marca. Mi vida es una carrera en la que soy libre, enérgica, ligera, en la que me conecto con mi ser y fluyo cómo mi sangre y con ella mi creatividad y mis sueños. Y con los latidos de mi corazón doy vida a nuevas marcas para que juntos lleguemos a la meta. Amo crear y amo correr!!

BLOGUERA
SOY POLY MARTÍNEZ

Tengo ya los suficientes kilómetros en los pies para decir que correr es, ante todo, meditación en movimiento. Soy una corredora común y corriente, periodista y madre de dos. Con los tenis puestos, he logrado llegar a lugares increíbles, conocer ciudades y conquistar montañas. De paso, me ha ayudado a trazar mi propio camino en la vida. Entrenar es lo mío, compartir lo que sé del running y acompañar a otr@s a descubir las delicias de correr. Una maratón al año no hace daño, es mi lema. Mientras tanto, bienvenidas todas las 21k, 15k y 10k posibles.

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