Lo que nadie dice y todas debemos saber

Sí, correr es bueno, me encanta, pero hay unos detalles menos sexi que es bueno tener en cuenta y por eso les voy a hablar de esos temitas que rara vez aparecen en los blogs de corredores y para nosotras (y mini-nosotras) son absolutamente clave para correr mejor o al menos evitar efectos secundarios derivados del running.

Consulté con mis amigas corredoras, les pedí que me contaran sus peores experiencias o complicaciones que, sumadas a las mías, me sirvieron para armar este manual anti-running, pensado para espantar malestares o boberías y así seguir corriendo felices.

Voy de la cabeza a los pies, para darle algún orden a esta historia. Los títulos son de canciones de moda, para acompañar el tema, el rato de lectura o el running de este próximo fin de semana:

Y vivo pensado en ti, y sé que eso no es normal, pero no lo puedo controlar...
Me refiero al pelo, al cabello, las mechas o como quieran decirle. A todas nos roba el sueño, lo tenemos metido en la cabeza –literalmente- y no lo podemos controlar bien cuando corremos. Por eso me parece lo máximo la estación de trenzas que hay en la Carrera de la Mujer.

Una de mis características como corredora es que ando pelisuelta, desde siempre. Me desesperan los cauchos, los ganchos, todo. Tengo mucho pelo, pesado y largo, así que es un dolor de cabeza andar con la melena atada. ¿El costo? Hasta ahora, solo enredos, con un look entre perro callejero y rasta jamaiquino al final de una larga carrera, pero nada que un buen champú y acondicionador no logren amansar.

Otra es la suerte de Cata: “He sufrido mucho con el pelo, se pone feo. El mío es delgadito y se quema con tanto sol, le sale horquilla. Encontré un producto de Amway que me ayuda. Y me hago trenzas para que no se me vuelva un ocho”.

Soluciones a la mano: usar cauchos con protección y que no queden tan apretados. Trenzarse el pelo, pero al borde de la nuca, nunca en una cola alta. Y si no se lo quieren lavar con champú por resequedad, simplemente enjuáguenlo con acondicionador. Así como hay días de descanso para el cuerpo, debe darle un descansito al pelo: masaje profundo, mascarilla nutritiva o algo similar. Y correr con gorra, con un Buff o con algo que le cubra la cabeza ayuda a que no se queme el cuero cabelludo.

Mira, no me vas a impresionar con esa carita de buena...
Si hay algo que todas tenemos claro es que debemos cuidarnos la piel de la cara. Y antes o después de correr nos entregamos a bloqueadores, gorras, cremas especiales, quita manchas, aplancha arrugas, poros cerrados, limpiadoras de polución y una larga lista de productos, terapias, tratamientos y cuidados.

Empiezo por darles la recomendación más sencilla y obvia que pocas corredoras ponen en práctica: agua fresca en la cara tan pronto terminen de correr. Sí, la botella de agua que reciben o llevan en la mano repártanla con la cara, enjuáguense el sudor, quítense esa sal de encima que reseca y arruga la piel.

Tal vez algunas compartan hoy lo que dice Paola: “Estoy padeciendo la obstrucción de los poros por uso de bloqueadores; por el sudor, rozarme la cara con toallas y muñequeras. A eso se suma la polución al salir a correr en la calle, el sol, el frío y otros factores que me han vuelto la piel reseca, con granitos, cuando jamás tuve problemas de esos, ¡ni siquiera en la pubertad! He probado muchos tratamientos, naturales algunos y, en especial, la línea de Neutrogena de fácil absorción, que ayuda muchísimo. Mi recomendación: hidratar, limpiar... Y algo importante: ¡evitar poner las manos en la cara! Ahí se llevan constantemente muchas bacterias a la piel”.

Pero los problemas de poros no solo afectan la piel de la cara, sino de diversas partes del cuerpo. Si bien correr ayuda al equilibrio hormonal y reduce los problemas de acné, en los hábitos de limpieza después del running está la clave: hay que bañarse y cambiarse la ropa sudada tan pronto puedan porque los poros absorben la grasa, la mugre y el exceso de sudor, que luego se convierten en granitos en la espalda, el pecho, las nalgas y los brazos. Y si corre por la noche, antes de empezar lávese la cara, haga ejercicio sin maquillaje.

Pero el asunto va más allá. Carolina cuenta que tiene resequedad en la piel: “Por más bloqueador que se utilice, el clima sí hace estragos. En mi caso, esa resequedad la he combatido con muy buena hidratación y cremas humectantes. Sumado a esto, el bronceado ´cebra´ no ayuda mucho con el aspecto de la piel, menos si se utilizan medias de compresión... En mi caso, cuando me visto de ejecutiva para la oficina debo utilizar medias veladas más oscuras u opacas para disimular. Y si en la rutina de cuidado incorporan visitas a la fisioterapeuta y ella utiliza ventosas, prepáranse para ser el centro de atención con los ´hermosos medallones´ que quedan luego de la sesión”.

Tú y yo somos más que dos...
A mí, una de las cosas que realmente me molesta de correr es la peladura que me sale sobre las costillas, en especial sobre el esternón, por cuenta del roce del borde del brasier con la piel. A veces quedo cortada, en carne viva y cuando me entro a bañar es una tortura ese primer chorro de agua encima. Arde como un… Y es tremendamente común, tanto que se conoce como “tatuaje de corredora”.

¿Qué hacer? Vaselina, en barra o untadita, es el clásico remedio. Micropore puesto justo ahí donde corta, para aislar la piel, es otra salida. Y tener un brasier o sujetador para deporte de buena calidad y que sostenga muy bien el pecho, que nada rebote y permita transpirar, con el borde acolchado, suave. La ropa para trotar se gasta mucho con el sudor y por eso el sujetador para correr debe estar siempre en las mejores condiciones (Cómo comprar un brasier para correr: Pónganle el pecho). Y una vez cortada la piel, úntese cremita antipañalitis, la clásica de bebés y mantenga la herida limpia y seca.

I'm in love with the shape of you...
Cacheteros, brasileros, de abuelita, matapasiones, hilo dental, tipo bóxer… ¿cuál es el mejor panty para trotar? Este sí que es un tema complicado y tan variado como las formas y tamaños de las caderas y colas que andan corriendo por ahí.

Prefiero la tanga brasilera, en especial la de Punto Blanco en microfibra, para distancias no muy largas, máximo media maratón. Pero para trechos más extendidos un poco más de tela sienta mejor, además de vaselina o Body Glide (vaselina en barra). Muy a mi pesar, sé que aún no tengo el tema totalmente dominado pues a veces el sudor y el roce terminan irritándome.

Tengo cola, no soy plana -¡para nada!- pero afortunadamente mi entrepierna no se roza, lo cual también disminuye el impacto en la piel y reduce el tamaño del modelito a usar. Quienes tienen las piernas muy gruesas deben tenerlo presente a la hora de comprar la ropa interior: nada que se marque porque terminan cortadas. De todas formas, el sudor es lo que más talla y el roce de las nalgas es inevitable para todas, por eso es necesaria la vaselina deportiva, que deben untarse en las ingles y por allá (también en las axilas, otro tip clave) porque se irritan con el sudor y fricción con la ropa.

Una amiga comenta: “Hay nenas que optan por correr sin cucos… ¡pero yo no soy capaz! ¿Sabes qué hago? Me compre unos boxer de hombre marca Under Armour y listo, se me acabaron las heridas por allá. Hay chicas que solo se ponen un protector y eso puede cortar la piel cuando se despega por el sudor”. Y, a mi juicio, eso sí es lo único peor que la canción “Llamarada”, la famosa de Jorge Villamil, pero en la reciente versión de Luis Miguel: ¡fatal!

De la ropa interior no solo es clave que no talle, que genere el menor roce posible y que ojalá no tenga costuras, sino que permita la transpiración. Hay que quitársela cuanto antes después de correr, como recomiendan los ginecólogos, para evitar infecciones. La ropa interior que uso para correr es solo para correr, totalmente aparte de la del diario vivir.

Y hay que elegir bien el corte, como comenta Carolina: “La rozadura en la entrepierna es la sensación más desastrosa e incómoda y, en mi caso, sucedió al empezar a utilizar pantalonetas para correr. Luego de varias ´quemadas´ una cura efectiva fue aplicar vaselina, aceite de almendras o para bebé en esa zona y optar por pantalonetas con licra incorporada o usar una extra debajo, cuando no la traen”.

En cuestión de materiales, el algodón retiene la humedad y ese es el perfecto caldo de cultivo para bacterias e infecciones. Así que opten por telas más técnicas, con tratamiento antimicrobial, que dispersen el sudor de las zonas más sensibles.

Y si tú la ves… ve y dile que vine a buscar lo que se llevó, mi vida y felicidad...
A mí el tema de la regla nunca me ha importado mucho. No me da cólico, no ando especialmente decaída, nada de nada. Excepto la semana antes, cuando sí me siento más pesada, acuática, lenta y con muchas ganas de comerme todos los Chocoramos (ojalá mini, mejor porque son más…) y vivir como ratón de panadería. Esa no es ansiedad de carbohidratos y azúcar, como dicen muy científicamente los ginecólogos, sino de galletas, chucherías, chocolates, otro Chocoramo, pan integral (es decir: todo, sin dejar una borona), y lo que ofrezca la sección de panadería de cualquier establecimiento. Sin criterio, sin freno, sin pudor. Y sin pensar... ¡Fatal!

Sin embargo, a menos de que una mujer tenga una regla realmente muy fuerte, correr con ella puede ser hasta positivo por las endorfinas que se producen, las cuales dan bienestar y pueden aligerar los síntomas perversos, en especial los días previos a la llegada. Correr, además, ayuda a reducir la retención de líquidos porque los riñones funcionan con más velocidad, cosa que es especialmente buena en la semana previa a la famosa fecha, o en los días posteriores a la ovulación.

La regla es connatural a todas, no es una enfermedad ni nada por el estilo. Existen tampones y otros mecanismos, como las copas, para lidiar el tema, además de los leggins negros o la clásica y nunca bien ponderada sudadera negra para correr, prendas que dan un margen de acción si hay algún accidente.

Sé que tal vez te hizo sufrir, te hizo llorar, te supo lastimar; sé que tal vez ya sabes de mí...
¿Una lady con las uñas moradas, medio flojas, mueca en un dedo, paticas inmunditas? Ese ha sido mi destino, además de unos pies dignos de Shrek. Como debe ser, compro los tenis de correr medio número más grandes (Ver El factor Cenicienta) y durante los entrenamientos todo marcha bien, no es frecuente que vaya botando uñas por el camino.

Pero en las carreras, por el golpe contra el borde del zapato en las bajadas, por la presión y los pies hinchados o no sé qué, hay una uña de menos a los pocos días. Mi solución, a pesar de no ser fanática de pintarme las uñas de los pies, fue comprar tonos de morado, incluso de verdes y rojos oscuros para camuflar. El esmalte ayuda a proteger, además de parecerme divertido. Pero tiene el problema es que no deja respirar a la uña, por lo cual hay que usarlo con moderación.

Eso es cosmético, porque la fórmula realmente profesional es ir al podólogo y no simplemente a la peluquería a hacerse los pies. Hay que tener las uñas bien corticas, limadas como corresponde, revisar resequedades, cayos y demás impactos que sí deja en los pies el running. Un masaje profesional que alivie la tensión de los músculos de los pies, una limpieza profunda con productos que privilegien la calidad más que el perfume, es lo conveniente.

Pero hay más, como recuerda mi amiga Gisselle: “Al comenzar a correr, las primeras semanas aparecieron unas tremendas ampollas en los deditos de los pies y el arco”, que no son para nada agradables y a todos nos sucede en algún momento, pues cuerpos gloriosos no somos y también sudamos en los pies. A mayor distancia, mayor acumulación de sudor, mayor fricción y mayores las posibilidades de que aparezcan ampollitas de agua o inclusive con sangre. Y una buena ampolla puede detener la marcha de cualquiera.

Al mal paso buena cara e hidratación de los pies así no vaya a correr. Hágalo parte de su rutina diaria y úntese cremas y hágase un masaje. Como en el caso de la ropa interior, recuerde que las medias de algodón entrapan el sudor en vez de sacarlo, lo que aumenta la posibilidad de ampollas. El día de la carrera, aplíquese una dosis de vaselina, para evitar la fricción.

Y las ampollas… así se drenan correctamente: lávese las manos siempre antes de tocarla. Si es grande, limpie la aguja con alcohol para esterilizarla (no la queme porque quedan partículas que pueden infectar el pie), pinche la ampolla y vaya sacando el líquido lentamente presionado alrededor del huequito. Saque todo y seque bien la piel, póngale esparadrapo encima, bien pegado, apretado. Repita esa operación periódicamente hasta que la piel esté lisa y sana.

A las ampollas de sangre pequeñitas ni las pinche ni las drene. Déjelas quietas porque una curación mal hecha puede causar infecciones. Cúbralas con un pedacito de esparadrapo, al que le abre un huequito sobre el centro, póngalo sobre la ampolla y déjela quieta hasta que se reviente y seque solita.

SOY POLY MARTÍNEZ

Tengo ya los suficientes kilómetros en los pies para decir que correr es, ante todo, meditación en movimiento. Soy una corredora común y corriente, periodista y madre de dos. Con los tenis puestos, he logrado llegar a lugares increíbles, conocer ciudades y conquistar montañas. De paso, me ha ayudado a trazar mi propio camino en la vida. Entrenar es lo mío, compartir lo que sé del running y acompañar a otr@s a descubir las delicias de correr. Una maratón al año no hace daño, es mi lema. Mientras tanto, bienvenidas todas las 21k, 15k y 10k posibles.

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